Las averías de  un coche no son plato de gusto para nadie, sobre todo en tiempos en los que no tiramos cohetes precisamente, por suerte para todos nosotros hay empresas que han hecho todo lo posible porque este tipo de problemas se solucionen a la mayor brevedad posible y no nos duela mucho el bolsillo. Sin duda me estoy refiriendo a los desguaces un sector que de la noche a la mañana se han convertido en salvadores incondicionales de muchos coches de este país, y a pesar de que sean muchos los que no quieren verlos ni en pintura, la inmensa mayoría acaba siempre recurriendo a este sector en busca de la ayuda que tanto necesita. Y es que pongámonos por un momento en situación, se acercan las vacaciones de verano y que levante la mano quien no está deseando aunque sea unos días ir a remojarse el culo a la playa, tiempo para descansar y por lo menos desconectar de la monotonía que nos trae el día a día. Por lo general la gente lo suele coger mucho antes de irse y siempre se cogen unos precios más bajos que merece la pena reservar.

Pero como por desgracia adivinos no somos, nunca sabemos lo que nos depara el destino y mucho menos que en pleno tiempo en el que va a llegar la hora de irnos se nos rompa el motor del coche, a eso se le puede llamar muy mala suerte porque después de unos cuantos meses en los que el coche no ha dado ni un solo problema viene a romperse ahora precisamente que ya tenemos casi las maletas preparadas. Por supuesto todos o casi todos sabemos que es una avería muy temida, ya que se compone de un precio muy elevado, o lo arreglamos o lo tiramos nosotros decidimos, y como muy pocos en este momento pueden ir a comprar un coche nuevo ni siquiera de segunda mano, por mucho que no le gusten los desguaces os aseguro que acaba encantándole ya que dispone de un sitio como  www.motoresdesegundamano.es en el que poder conseguir  un motor en perfecto estado que le asegure el buen funcionamiento de su vehículo. Es por eso que digo que en tiempos como estos más bien difíciles no podemos decir nunca de esta agua no beberé, porque puede que una profunda sequía nos haga tener que coger el vaso más grande que haya.